Cada día sacamos la basura de nuestras casas y, una vez que el camión se la lleva, pocas veces volvemos a pensar en ella. Pero la historia recién comienza.
En Chile, más de la mitad de los lugares donde termina nuestra basura funcionan sin autorización sanitaria. Según datos del Ministerio de Salud, de los 102 sitios de disposición final existentes en el país, solo 43 corresponden a rellenos sanitarios autorizados. El resto enfrenta distintos niveles de precariedad y muchos corren el riesgo de ser clausurados.
La gestión de los residuos es uno de los grandes desafíos ambientales que enfrenta el país. Pero además de mejorar la infraestructura y fortalecer las políticas públicas, existe una pregunta que todos podemos hacernos: ¿cómo generamos menos basura desde nuestras propias casas?
Lo más sorprendente es que el principal problema está en aquello que desechamos todos los días.
Aproximadamente el 58% de los residuos domiciliarios corresponde a materia orgánica: restos de frutas y verduras, cáscaras de huevo, hojas, café, té o residuos de jardín. Sin embargo, hoy se composta menos del 1% de esos residuos.
La consecuencia es que casi toda esa materia orgánica termina enterrada en vertederos, donde se descompone sin oxígeno y produce metano, un gas de efecto invernadero considerablemente más potente que el dióxido de carbono (CO₂).
En otras palabras, una gran parte de nuestra basura nunca debió haber llegado hasta allí.
La buena noticia es que existe una alternativa sencilla y al alcance de cualquier hogar: compostar.
Al separar los residuos orgánicos y transformarlos en compost, reducimos significativamente la cantidad de basura que enviamos a rellenos sanitarios y vertederos. Además, ese mismo material vuelve a la tierra convertido en un abono natural que mejora la fertilidad del suelo y nutre jardines, huertos y plantas.
Es un cambio pequeño en la rutina diaria, pero con un impacto ambiental muy significativo cuando miles de hogares lo adoptan.
En Pucón, toda la comuna depende de un único sitio de disposición final: Los Nevados, actualmente en proceso de formalización.
Eso significa que cada bolsa de basura que logramos evitar representa una menor presión sobre un sistema que ya enfrenta importantes desafíos.
Compostar no resolverá por sí solo la crisis de los residuos, pero sí es una de las acciones más concretas, simples y efectivas que podemos realizar para disminuir la cantidad de desechos que enviamos al vertedero y avanzar hacia una gestión más responsable de nuestros residuos.
En Pucón existen iniciativas que acompañan este proceso. Una de ellas es Organicultura, quienes trabajan compostando residuos domiciliarios y comerciales, además de ofrecer asesorías y herramientas para que cada vez más personas puedan incorporar este hábito en su vida cotidiana.
Porque reducir nuestros residuos no comienza en un gran proyecto. Comienza en la cocina de nuestra casa, con una decisión tan simple como separar aquello que, en vez de convertirse en basura, puede volver a convertirse en vida.