Con la llegada de la primavera vuelven las flores, los insectos y también una visitante que probablemente has visto más de una vez en Pucón y otros lugares del sur de Chile: la chaqueta amarilla (Vespula germanica).
Y hay una razón por la que vale la pena prestarle especial atención justamente ahora. Durante la primavera, las reinas que sobrevivieron al invierno salen a buscar alimento y un lugar donde comenzar una nueva colonia. Cada reina fecundada puede fundar su propio nido, que a lo largo de la temporada puede crecer hasta albergar miles de avispas. Por eso, actuar durante estos meses puede ayudar a disminuir su presencia durante el verano.

La chaqueta amarilla es una especie exótica invasora y una activa depredadora. Ataca abejas y colmenas, depreda insectos nativos, daña frutas y cultivos y compite por alimento con otras especies. Durante el verano, cuando sus poblaciones aumentan considerablemente, también puede transformarse en un problema para las personas.
Su impacto no se limita, entonces, a la molestia que puede provocar cuando comemos al aire libre. Su presencia también afecta a otras especies y aumenta la presión sobre la biodiversidad.
El ciclo de vida de la chaqueta amarilla hace que la primavera sea especialmente relevante para su control. Mientras durante el verano encontramos colonias ya desarrolladas y grandes cantidades de avispas, al comienzo de la temporada son las reinas fecundadas las que están buscando un lugar donde iniciar nuevos nidos. Actuar en esta etapa permite intervenir antes de que esas nuevas colonias alcancen su máximo desarrollo.

Puedes preparar una trampa sencilla en casa utilizando una botella plástica, agua y vinagre de manzana. Haz pequeñas perforaciones en la botella y agrega en su interior una mezcla de agua y vinagre de manzana en partes iguales. Luego cuélgala en un lugar donde hayas observado presencia de chaquetas amarillas. Recuerda revisar la trampa regularmente y renovar el líquido de manera periódica.
Abejas, abejorros y muchos otros insectos permiten la reproducción de plantas silvestres y cultivos, sosteniendo buena parte de nuestros ecosistemas y alimentos. La chaqueta amarilla depreda algunos de estos insectos, por lo que controlar su expansión también puede contribuir a disminuir su impacto sobre la biodiversidad.
Esta primavera, observar lo que ocurre en nuestros patios y jardines también puede ser una forma de cuidar el territorio. Actuar en el momento adecuado puede ayudar a evitar el desarrollo de nuevas colonias durante el verano.
¡Es hora de avisparte!