Nuestro territorio enfrenta este año desafíos complejos en materia de crisis climática y cuidado del medioambiente. Si bien las amenazas a la naturaleza del sur de Chile son variadas y requieren de diferentes aproximaciones según cada región, en general todas enfrentamos complejos desafíos: crisis hídrica, pérdida y fragmentación de biodiversidad, saturación de vertederos, creciente amenaza de incendios, junto a una falta de normativa y fiscalización efectivas.
Para el 2026, los principales desafíos ambientales de Pucón se centran en la contaminación del lago Villarrica, el impacto de las parcelaciones rurales, la saturación por turismo masivo, la gestión de residuos, peligro de incendios y la mala calidad del aire por uso de la leña.
La entrada en vigencia en los próximos meses del Plan de Descontaminación Ambiental del lago Villarrica (PDA) será un hito clave, dando inicio a un proceso al que tendremos que aportar tanto desde la sociedad civil, como empresas, autoridades e instituciones.
El crecimiento de las parcelaciones rurales impacta nuestra naturaleza en varios ámbitos: pérdida de biodiversidad, afectación de cuerpos de agua, aumento de residuos, amenaza de mascotas a la fauna nativa. Es de esperar que avance y se apruebe en el Senado el nuevo Proyecto de Ley de Territorio y la Vida Rural, más conocido como Ley de Parcelaciones.
La gestión de residuos también será un gran desafío este año, teniendo en la región un único vertedero para Pucón y Curarrehue, el que ya se encuentra saturado. Lograr que la población, guiada por las autoridades locales y con el apoyo de ONGs y recicladores, realice compostaje de residuos orgánicos será de gran importancia. Esta práctica permitirá reducir en un 50 % la basura que llega al vertedero.
El uso masivo de leña para calefacción, con la venta informal de leña sin certificar (muchas veces con alto grado de humedad), afecta significativamente al bosque nativo, junto con generar una pésima calidad del aire en los meses de invierno.
Para las ONG que operamos en el sur de Chile son muchos los temas a los que deberemos hacer frente este año, en un escenario de emergencia climática y ambiental, presiones económicas e incertidumbre sobre la continuidad de políticas ambientales. El 1 de febrero entra en operación el nuevo Servicio de Áreas Protegidas (SBAP) consolidando la gestión de áreas protegidas terrestres y marítimas en un solo organismo, hasta ahora a cargo de Conaf, SAG y otros. La nueva institución busca unificar la administración ambiental, fortalecer la conservación y optimizar la gobernanza y la coordinación entre iniciativas. Sin duda un avance en política pública, que habrá que apoyar y fortalecer desde diferentes organismos.
Un desarrollo sostenible para el sur de Chile es posible si logramos equilibrar el crecimiento económico con la protección de la frágil biodiversidad de estos territorios, logrando acuerdos y trabajando mancomunados sectores público -privado. Priorizar la conservación de ecosistemas (de bosques y cuerpos de agua), transitar hacia una economía circular, impulsar la innovación, consolidar las energías renovables, fomentar un turismo regenerativo, al mismo tiempo que fortalecer la participación ciudadana inclusiva y multicultural. Necesitamos activar una consciencia colectiva que unifique una visión común y nos permita – más allá del gobierno de turno – cuidar el tejido de la vida, donde todo está interconectado.
Por Gisela Wiesner
Directora de Fundación Sustenta Pucon