Mientras el lago sigue acumulando nutrientes y proliferan las algas, el principal instrumento para su recuperación queda en pausa.
Desde 2017 la cuenca del Lago Villarrica fue declarada zona saturada y, desde 2018, comenzó oficialmente la elaboración de su plan de descontaminación, aunque el problema se viene estudiando hace más de una década. Este proceso incluyó estudios científicos, trabajo técnico interministerial, participación de municipios, consulta ciudadana e indígena, dando forma al primer plan para un lago en Chile construido con una mirada de cuenca completa. No es perfecto, pero representa un avance concreto para frenar la contaminación del Mallolafken. Hoy, todo eso queda en pausa.



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