Con el auge de las parcelaciones rurales, se ha popularizado la idea de “limpiar el bosque” o “limpiar el terreno” principalmente para construir casas. Aunque parece lógico preparar el suelo y querer despejar, esta práctica —quitar el sotobosque, hojarasca, troncos caídos, entre otros— genera más impacto de lo que creemos.
Quitar el sotobosque implica remover bambúes nativos, ramas y troncos caídos, arbustos, nalcas, helechos, hongos, briófitas y líquenes. El sotobosque proporciona refugio y alimento para múltiples especies. Algunas especies de fauna, flora y funga dependen completamente del sotobosque para sobrevivir. Además, es clave para mantener la humedad y temperatura del suelo, como también contribuye al reciclaje de nutrientes a través de la descomposición de materia orgánica.

Al extraer el sotobosque o parte de él, se generan grandes pérdidas de biodiversidad, erosión del suelo, aumenta el riesgo de incendios y se dificulta directamente la regeneración natural del bosque.
Cambiemos la idea de «limpiar el terreno» por «preservar el terreno». No se trata de no hacer manejos en absoluto, pero sí de tomar consciencia de aquello e intentar intervenir lo menos posible. Para una mayor orientación, puedes revisar la «Guía del Habitar Sostenible: Parcelaciones rurales» aquí: https://www.sustentapucon.cl/guia-habitar-sostenible/ .