La concentración de recursos y decisiones en las grandes ciudades ha dejado a muchas comunidades de Chile en la periferia, tanto física como simbólicamente. Al mismo tiempo, las soluciones asistenciales han generado dependencia, mientras que el individualismo ha debilitado los lazos comunitarios y la capacidad colectiva para abordar problemas locales.
Sin embargo, en cada rincón del país hay personas profundamente conectadas con su territorio. Su amor por el lugar que habitan las impulsa a trabajar por los desafíos que afectan a su comunidad. Son personas que ponen en juego sus propios recursos: tiempo, talento, conocimientos, dinero y redes, para construir un mejor espacio de convivencia.
Con ese mismo espíritu —reconociendo la riqueza existente en las comunidades y confiando en su gente y su potencial— nacen y operan las Fundaciones Territoriales (FT).
Estas organizaciones representan una respuesta innovadora en un país marcado por el centralismo, el asistencialismo y el individualismo. Impulsadas por personas que aman su territorio y desean fortalecer su vitalidad, toman decisiones alineadas con la realidad local, promoviendo el sentido de agencia y el trabajo colectivo. De este modo, cualquier persona, iniciativa o institución que quiera contribuir al bienestar de su comunidad puede hacerlo a través de una FT.
Las Fundaciones Territoriales no son expertas en un tema en particular, sino en su propio territorio. Su labor es estar atentas a múltiples dimensiones del desarrollo local, pero, conscientes de que nadie puede ser especialista en todo, operan como una infraestructura de apoyo que respalda iniciativas enfocadas en desafíos específicos. Para ello, articulan actores dentro del ecosistema local y movilizan recursos —financieros y no financieros— desde un enfoque apreciativo que potencia la agencia y la autonomía.
Otro rasgo distintivo de las FT es su carácter global. Conocidas internacionalmente como «Community Foundations», algunas de ellas llevan más de 100 años articulando recursos locales y están siempre dispuestas a compartir sus aprendizajes. Estas experiencias demuestran que, aunque cada Fundación Territorial es única y responde a las particularidades de su comunidad, todas comparten un principio esencial: la comunidad está en el centro.
En definitiva, las Fundaciones Territoriales ofrecen una solución innovadora para reducir las brechas territoriales en Chile. Su modelo tiene el potencial de transformar la manera en que promovemos el desarrollo comunitario, construyendo desde las bases un sistema más inclusivo, colaborativo y sostenible. Es momento de apostar por estas iniciativas, que trabajan con una visión de largo plazo y un enfoque sistémico para el desarrollo de sus territorios y, con ello, del país.
En este contexto, la Red de Organizaciones Lacustres Norpatagónicas, que agrupa a variadas corporaciones y fundaciones, tiene un rol muy importante que jugar para construir en conjunto una visión de territorio y trabajar colaborativamente por un desarrollo inclusivo y sostenible del sur de Chile.
Team Coterraneos
Movimiento de Fundaciones Territoriales de Chile